viernes, 14 de agosto de 2015

LAS LEYES UNIVERSALES




LAS LEYES UNIVERSALES

Hay  siete leyes básicas sobre las cuales se rige la armonía universal. Siendo leyes energéticas, nosotros podemos emplearlas a nuestro favor, o viceversa. Pero la verdad es que nadie se escapa  de sus efectos, ya sean buenos o malos, según nuestra propia decisión.
Descubrirlas y vivir bajo estos principios representa, a veces,  un cambio fundamental en nuestra forma de ver el mundo y de actuar con nuestros semejantes, pero principalmente con nosotros mismos, pues el tribunal universal no espera para actuar: las consecuencias de nuestro proceder las gozamos  o las pagamos  aquí y ahora.
Gracias  al libre albedrío que se nos concedió, nosotros determinamos si actuar o no dentro de las siete leyes, y al tomar gradualmente conciencia de cada una de ellas difícilmente decidiremos eludirlas: la comprensión nos orienta  hacia la verdad y una sabia actuación.

1.    LEY DEL MENTALISMO
Esta primera ley nos enseña que cada uno de nosotros puede crear lo que cree. El universo es una creación mental de Dios. Es el mismo pensamiento de El.  Siendo nosotros mismos partículas de este pensamiento, poseemos poderes mentales que podemos aprovechar en nuestro beneficio. 
Si orientamos nuestras mentes con una actitud positiva, disciplinadamente, hacia una realización, ésta se hará realidad. Si, por el contrario,  nos dejamos llevar por el pesimismo y la negatividad, todo a nuestro alrededor será un reflejo de esta actitud.

2.    LEY DE CORRESPONDENCIA

“Como es arriba es abajo, como es abajo es arriba”

Los planos espirituales, las jerarquías superiores, son iguales a las de la Tierra.  Las leyes que regulan el universo son las mismas que intervienen en la vida de un  ser humano, por lo tanto, aprendiendo a conocernos a nosotros mismos se puede llegar  a conocer el universo, y así  afectarlo, para bien o para mal.
Todo es un reflejo del universo que nos rodea, por eso, al ser parte consciente de la creación, nosotros podemos y debemos colaborar en la creación de todo aquello que  sea positivo y edificante. Y no debe ser de otra manera, pues si la creación del universo es un acto de amor de Dios, nuestras existencias deben estar inspiradas constantemente por el amor.

3.    LEY DE VIBRACIÓN
La ley de vibración nos dice que nada es estático en el universo, las energías se mueven y actúan. La palabra es vibración pura, es el pensamiento que comienza a tomar forma, es el poder mismo sobre las formas, porque decreta  las cosas pensadas. Por esto, si nuestras   palabras son positivas y amorosas con sus vibraciones crearemos   a nuestro alrededor  un entorno   pacifico y   armonioso.
Con la palabra podemos construir  o destruir,  podemos enviar al universo  vibraciones   de amor o de odio, eso depende do lo que decidamos: tomar conciencia de que somos hijos de un Dios amoroso y comportarnos como tal,   o seguir enturbiando voluntariamente  nuestro entorno y nuestra misma existencia.

4.    LEY DE POLARIDAD
Todos los sentimientos y las expresiones humanas son dos polos de la misma línea.  Por ejemplo, si en un polo encontramos el frío, en el opuesto está  el calor, pasando por varios grados intermedios. Por lo tanto, lo que está en las dos puntas opuestas viene a ser la expresión de una misma cosa que se manifiesta en un diferente grado. Aplicando esto al

odio y el amor, comprendemos que son dos manifestaciones del mismo sentimiento, por esto podemos transmutarlos con solo proponérnoslos.
Los sentimientos negativos se pueden trastocar en positivos sólo con un poco de decisión y buena voluntad, pues por medio de esta ley nos podemos dar cuenta que lo bueno y lo malo conviven muy cercanamente. Con una simple sonrisa pasaremos al polo opuesto del malhumor y contribuiremos a neutralizar el de la otra persona, con una palabra de amor haremos vacilar al adversario pero, sobretodo, podremos sentir como nos relajamos y se dulcifican nuestros sentimientos. 

5.    LEY DEL RITMO
Como la energía no es estática y todo se mueve constantemente, en nuestra existencia nunca quedaremos estancados en una misma situación. Atravesamos periodos de cambio o de estancamiento. Un dicho popular reza que  “nada es eterno”, encerrando una gran verdad. Las  situaciones malas que vivimos tarde o temprano cambiarán por efectos de esta ley: las necesidades económicas desaparecen,  la tensión dentro de un hogar se esfuma y vuelve la paz, conseguimos el trabajo que buscamos desde hace tiempo...Pero también lo harán las buenas, aunque no nos resulte muy agradable: se nos va un ser querido o  perdimos el trabajo.
Vivimos etapas de nuestra vida en plena luz, otras en la oscuridad mas completa. Pero, aunque a veces no nos guste, este constante movimiento es inevitable y positivo, pues el contraste   nos permite reflexionar,  tomar conciencia, apreciar lo bueno aunque dure pocos momentos,  y de esta manera  evolucionar  como seres.

6.    LEY DE CAUSA Y EFECTO
Lo que cosechamos en nuestra vida es el producto de lo que sembramos con nuestros pensamientos, palabras y acciones. Nada ocurre casualmente, todo  sucede conforme a esta ley. Nosotros, voluntariamente, podemos cambiar las situaciones más desagradables en nuestra existencia  con solo decidirlo. De a poquito, un paso por vez.  Una palabra, luego una acción, y estas son las causas que producirán los efectos que nos proponemos.  Nunca haremos el viaje soñado si no  estudiamos mentalmente el mismo y no nos ponemos a ahorrar un poco cada mes. El plan mental y el ahorro serán las causas que producirán el viaje como efecto.
En metafísica esta ley es llamada “del karma”, pues las situaciones  que estamos viviendo en esta existencia, fácilmente son consecuencias de vidas anteriores. Pero, como podemos darnos cuenta,   está únicamente  en nuestras manos cambiar nuestro futuro: comenzamos entonces  desde ahora mismo a sembrar semillas sanas y productivas  para poder tener una futura cosecha abundante y próspera.

7.    LEY DE GENERACIÓN
La finalidad de éste principio es crear. Esta séptima ley es la creadora, y nos enseña que todo, en el universo, busca su complementación, y esto solo se encuentra en un elemento opuesto. Para generar, crear, se necesitan los elementos masculinos y femeninos, y si bien cada ser humano contiene cierta cantidad de estos dos elementos en su esencia, no puede, por si solo, activar el proceso de la creación.
Todo el universo busca su complementación, conocemos la atracción y repulsión de los átomos y las moléculas, o la cohesión entre las partículas de la materia. Los opuestos son necesarios para el crecimiento de ambos, pues por si solos no pueden activar la ley creadora. Además necesitamos de un opuesto para vernos reflejados en él y podernos superar cada día más.