COMO VIVIR UN GRAN AMOR (HORACIO VALSECIA, psicólogo argentino.)
No existen relaciones afectivas perfectas, las relaciones humanas, mas la de pareja, son una herramienta muy valiosa y fuerte de evolución siempre vamos a compartir con personas que nos dan la posibilidad de aprender algo y crecer; de nosotros dependerá elegir entre maestros "cariñosos o violentos".
Lee y entérate como procurarte un gran amor, porque eso de "mala suerte en lo afectivo" es una inmensa mentira, existen muchas herramientas para buscar la felicidad.
Si ya tienes pareja y las cosas van mal, recuerda: "TIENE SENTIDO" que esa persona este en tu vida, ¡hay algo que debes aprender! Para empezar distingue si es amor, pues nos enseñaron a ponerle ese titulo a situaciones conflictivas y neuróticas causantes de dolor, frustración y resentimiento.
NADIE SUFRE POR AMOR
Es absolutamente imposible sufrir por amor, se sufre por carencias y heridas emocionales de la infancia. Muchos creen que están viviendo "el amor de su vida" porque se sacrifican y dejan de lado sus vidas.
El amor es vitamina F = Felicidad; es estimulo, estar bien, entusiastas, progresar, ser creativos, vivir en paz. Decir que se sufre por amor es una contradicción total, no se sufre por ser feliz.
Si estas en una relación y no te dan el amor que quieres, debes comenzar a buscar una solución, pero no en el otro, sino dentro de ti.
...CONDICIONES OBLIGATORIAS PARA QUE HAYA PAREJA: ···
La primera es la química, tiene que haber algo en el otro que te atraiga, la segunda es la compatibilidad: debe haber como mínimo un 60% de elementos compatibles y tercero, compromiso: ambos han de decidir conscientemente el compartir sus vidas para estar mejor, SI HAY PRESIÓN Y UNO ESTÁ DETRÁS DEL OTRO INSISTIENDO, NO HAY PAREJA!!, esa es una señal muy clara.
Recordemos que la relación de pareja es el amor del uno por el otro, no la absorción del uno por el otro.
No lo olvides, quien no esta preparado para el compromiso eres tu, y el otro es tu reflejo. Señores, las parejas que nos maltratan y humillan nos están haciendo el favor de recordarnos que tenemos un montón de heridas internas, tu busca como mejorar, agradéceles y déjalos partir.
EL EGO NOS HACE CREER QUE AGUANTAMOS POR AMOR, Y NO ES CIERTO, SOPORTAR, LUCHAR, PERMITIR LO INSOPORTABLE, SENTIR PERSECUCIÓN, AGUANTAR MALTRATOS, NO ES AMOR.
Ten cuidado con: Tratar a tu pareja como un niño, porque entonces el otro se comportara como hijo. Toda sobreprotección indica esta situación, y lo mas seguro es que surja la infidelidad, pues a nadie le gusta hacer el amor con su madre o padre. No uses apodos nfantiles: Mami, papi, mi bebe, nene, mi florcita, etc, suenan lindos pero perjudican. Prefiere: Amor, mi cielo, cariño....
Creer que los hijos atan a alguien. Cuando una pareja incompatible permanece unida "por los niños", les hace un gran daño. Ellos viven procesos de separación agónicos, tormentosos. Si realmente amas a tus hijos, enséñales con tu ejemplo a decidir y hacer lo que quieren.
POR QUE ME TOCAN PAREJAS DIFÍCILES???
Porque internamente tenemos una programación que nos condice a elegir personas difíciles, no estamos preparados para ser felices y gozar del amor.
Además el peor motivo para buscar pareja es por estar solos, si nos desesperamos elegiremos lo peor. Cuando tenemos demasiada hambre comemos cualquier cosa, no elegimos. Si estamos hambrientos emocionalmente hacemos igual, y en cuanto a pareja hay que seleccionar sin apuro ni presión el "menú principal" Si la incomodidad es muy grande, no duermes, estas sufriendo, perdiste el apetito, estas preocupado, del cuanto antes de allí. Haz caso, después vienen cosas peores, enfermedades graves, grandes conflictos, violencia.
Cuesta, es muy difícil, el cuerpo emocional siente un gran vacío, pero hay que abandonar la relación, parece broma pero pueden caer en el estado que escribe la canción de Shakira: sorda, ciega, loca, muda...y además la parte psicológica no tiene cirugía que la repare una vez se pierde la salud.
Renuncia a sufrir, decrétalo, grítalo, escríbelo, comprométete contigo mismo a respetarte y darte amor. Primero renuncia a lo que no quieres, luego elige y afirma lo que deseas para ti. Ámate a ti mismo, no vivas la fantasía de creer que si llega alguien que te ame todo se resolverá.
Si tu generas amor, atraerás amor; el gran secreto de oro para vivir una gran relación es amarse a uno mismo, no te sacrifiques por nadie, pues te desequilibraras, siempre tu en primer plano.
Pide a Dios que te ayude a encontrar el plan que el tiene para tu vida, pues no estamos llamados a vivir desdichados, sino a vivir en Amor y desde el Amor, pues venimos de un Dios que es todo Amor.
OLVIDA Y PERDONA, lo que te toco vivir tenia un sentido aunque no lo comprendas.
Un lema para todos: UNA RELACIÓN DE PAREJA ES SIEMPRE PARA ESTAR MEJOR.
Una buena relación es un contrato entre dos, donde ambos hacen lo que esta a su alcance para hacerse mejor la vida. Si no, no hay relación, pues tener pareja no es para competir, cambiar al otro o descargar las neurosis que padecemos.
domingo, 31 de marzo de 2013
COMO VIVIR UN GRAN AMOR
COMO VIVIR UN GRAN AMOR (HORACIO VALSECIA, psicólogo argentino.)
No existen relaciones afectivas perfectas, las relaciones humanas, mas la de pareja, son una herramienta muy valiosa y fuerte de evolución siempre vamos a compartir con personas que nos dan la posibilidad de aprender algo y crecer; de nosotros dependerá elegir entre maestros "cariñosos o violentos".
Lee y entérate como procurarte un gran amor, porque eso de "mala suerte en lo afectivo" es una inmensa mentira, existen muchas herramientas para buscar la felicidad.
Si ya tienes pareja y las cosas van mal, recuerda: "TIENE SENTIDO" que esa persona este en tu vida, ¡hay algo que debes aprender! Para empezar distingue si es amor, pues nos enseñaron a ponerle ese titulo a situaciones conflictivas y neuróticas causantes de dolor, frustración y resentimiento.
NADIE SUFRE POR AMOR
Es absolutamente imposible sufrir por amor, se sufre por carencias y heridas emocionales de la infancia. Muchos creen que están viviendo "el amor de su vida" porque se sacrifican y dejan de lado sus vidas.
El amor es vitamina F = Felicidad; es estimulo, estar bien, entusiastas, progresar, ser creativos, vivir en paz. Decir que se sufre por amor es una contradicción total, no se sufre por ser feliz.
Si estas en una relación y no te dan el amor que quieres, debes comenzar a buscar una solución, pero no en el otro, sino dentro de ti.
...CONDICIONES OBLIGATORIAS PARA QUE HAYA PAREJA: ···
La primera es la química, tiene que haber algo en el otro que te atraiga, la segunda es la compatibilidad: debe haber como mínimo un 60% de elementos compatibles y tercero, compromiso: ambos han de decidir conscientemente el compartir sus vidas para estar mejor, SI HAY PRESIÓN Y UNO ESTÁ DETRÁS DEL OTRO INSISTIENDO, NO HAY PAREJA!!, esa es una señal muy clara.
Recordemos que la relación de pareja es el amor del uno por el otro, no la absorción del uno por el otro.
No lo olvides, quien no esta preparado para el compromiso eres tu, y el otro es tu reflejo. Señores, las parejas que nos maltratan y humillan nos están haciendo el favor de recordarnos que tenemos un montón de heridas internas, tu busca como mejorar, agradéceles y déjalos partir.
EL EGO NOS HACE CREER QUE AGUANTAMOS POR AMOR, Y NO ES CIERTO, SOPORTAR, LUCHAR, PERMITIR LO INSOPORTABLE, SENTIR PERSECUCIÓN, AGUANTAR MALTRATOS, NO ES AMOR.
Ten cuidado con: Tratar a tu pareja como un niño, porque entonces el otro se comportara como hijo. Toda sobreprotección indica esta situación, y lo mas seguro es que surja la infidelidad, pues a nadie le gusta hacer el amor con su madre o padre. No uses apodos nfantiles: Mami, papi, mi bebe, nene, mi florcita, etc, suenan lindos pero perjudican. Prefiere: Amor, mi cielo, cariño....
Creer que los hijos atan a alguien. Cuando una pareja incompatible permanece unida "por los niños", les hace un gran daño. Ellos viven procesos de separación agónicos, tormentosos. Si realmente amas a tus hijos, enséñales con tu ejemplo a decidir y hacer lo que quieren.
POR QUE ME TOCAN PAREJAS DIFÍCILES???
Porque internamente tenemos una programación que nos condice a elegir personas difíciles, no estamos preparados para ser felices y gozar del amor.
Además el peor motivo para buscar pareja es por estar solos, si nos desesperamos elegiremos lo peor. Cuando tenemos demasiada hambre comemos cualquier cosa, no elegimos. Si estamos hambrientos emocionalmente hacemos igual, y en cuanto a pareja hay que seleccionar sin apuro ni presión el "menú principal" Si la incomodidad es muy grande, no duermes, estas sufriendo, perdiste el apetito, estas preocupado, del cuanto antes de allí. Haz caso, después vienen cosas peores, enfermedades graves, grandes conflictos, violencia.
Cuesta, es muy difícil, el cuerpo emocional siente un gran vacío, pero hay que abandonar la relación, parece broma pero pueden caer en el estado que escribe la canción de Shakira: sorda, ciega, loca, muda...y además la parte psicológica no tiene cirugía que la repare una vez se pierde la salud.
Renuncia a sufrir, decrétalo, grítalo, escríbelo, comprométete contigo mismo a respetarte y darte amor. Primero renuncia a lo que no quieres, luego elige y afirma lo que deseas para ti. Ámate a ti mismo, no vivas la fantasía de creer que si llega alguien que te ame todo se resolverá.
Si tu generas amor, atraerás amor; el gran secreto de oro para vivir una gran relación es amarse a uno mismo, no te sacrifiques por nadie, pues te desequilibraras, siempre tu en primer plano.
Pide a Dios que te ayude a encontrar el plan que el tiene para tu vida, pues no estamos llamados a vivir desdichados, sino a vivir en Amor y desde el Amor, pues venimos de un Dios que es todo Amor.
OLVIDA Y PERDONA, lo que te toco vivir tenia un sentido aunque no lo comprendas.
Un lema para todos: UNA RELACIÓN DE PAREJA ES SIEMPRE PARA ESTAR MEJOR.
Una buena relación es un contrato entre dos, donde ambos hacen lo que esta a su alcance para hacerse mejor la vida. Si no, no hay relación, pues tener pareja no es para competir, cambiar al otro o descargar las neurosis que padecemos.
martes, 5 de marzo de 2013
REGLAS PARA SER HUMANO
Unas frases muy sabias tomadas del libro" Sopa de "Sopa de pollo para el alma"
1. Recibirás un cuerpo.
Puede ser que te guste o que lo odies, pero será tuyo durante todo el tiempo que pases aquí.
2. Aprenderás lecciones.
Estás inscrito a tiempo completo en una escuela informal que se llama “VIDA”. Cada día que pases en ella tendrás oportunidad de aprender lecciones. Puede ser que las lecciones te gusten como que te parezca que no vienen al caso o que son estúpidas.
3. No hay errores, sólo lecciones.
El crecimiento es un proceso de ensayo y error: la experimentación. Los experimentos fallidos son parte del proceso en igual medida que los que, en última instancia, funcionan.
4. Una lección se repite hasta que está aprendida.
Cada lección se te presentará en diversas formas hasta que la hayas aprendido. Cuando eso suceda podrás pasar a la lección siguiente.
5. El aprendizaje no tiene fin.
No hay en la vida ninguna parte que no contenga lecciones. Si estás vivo, aún te quedan lecciones que aprender.
6. «Allí» no es mejor que «aquí».
Cuando tu «allí» se ha convertido en un «aquí», simplemente habrás obtenido otro «allí» que te parecerá nuevamente mejor que «aquí».
7. Los demás no son más que espejos que te reflejan.
No puedes amar ni odiar nada de otra persona a menos que refleje algo que tú amas u odias en ti mismo.
8. Lo que hagas de tu vida es cosa tuya.
Tienes todas las herramientas y recursos que necesitas, lo que hagas con ellos es cosa tuya. La elección es tuya.
9. Tus respuestas están dentro de ti.
Las respuestas a las cuestiones de la vida están dentro de ti. Sólo tienes que mirar, escuchar y confiar.
10. Te olvidarás de todo esto al momento de nacer.
jueves, 15 de noviembre de 2012
VIDAS PASADAS
Yo me pregunto, prácticamente cada día, por qué el tema de la reencarnación y de vidas pasadas incomoda a tanta gente, que niegan terminantemente que sea cierto, o a lo sumo, te miran con una sonrisita indulgente, como conmiserándote. Lo grave del asunto es que muchos profesionales actúen así, mentes cerradas que no se acuerdan que el ser humano progresó a base de dudar de lo anterior. ¿Qué, sino las dudas les han permitido al ser humano evolucionar? Si hubiésemos dado por definitivo todo lo que está escrito, estaríamos aun en la Edad Media, clavados en el estancamiento. Entonces ¿por qué el empecinamiento en definir “cuentos, hipótesis sin fundamento”, todo lo relacionado con vidas pasadas? Más abajo, pondré un articulo que me espeluznó, por ello me pregunto cómo, ciertos psicólogos, pueden preferir que un paciente se le suicide, antes de abrir su mente a ciertas posibilidades. Yo, como parapsicóloga, si alguien llega diciendo que escucha voces, pienso que puede ser un canal de seres superiores, pero no excluyo que pueda ser un paranoico. Pero, a parte una psicóloga amiga con la que trabajo, no he tenido ni un solo paciente remitido por un colega que quiere excluir cualquier posibilidad, antes de dictar sentencia. ¿Por qué les causa tanta incomodidad? ¿Será porque es más fácil echarle la culpa al destino de nuestros errores, ya que de la otra forma debemos asumir la responsabilidad de haberlos cometidos? ¿O es puro y simple engreimiento, que no le permite admitir que pueden estar equivocados? No lo se, pero les puedo jurar que por mi consultorio han pasado varias personas confundidas y desubicadas, a las que a Dios gracias, les he podido dar una esperanza. Les ruego que sigan leyendo, y saquen sus conclusiones…
Sacado de la revista ”Impacientes”,( edición 84, año 8.)
Luis siempre fue un chico callado. Aunque no me parecía normal esta actitud, él me decía que no me preocupara, pues su silencio se debía a que imaginaba mundos y miles de historias fantásticas que un día llegaría a plasmar en un libro.
Y es que no le gustaban los deportes, ni bailar o ir a fiestas, y los compañeros que venían a la casa solo hacían trabajos grupales, que generalmente terminaba haciendo Luis, ya que era uno de los mejores alumnos del colegio.
“Mamá no te preocupes, me gusta ser solitario, porque estoy disfrutando de mi mundo particular”, me decía.
Una vez lo encontré llorando, sentado en una esquina de su cuarto. Cuando le pregunté que le pasaba, me respondió que él no había pedido venir a este mundo, que no se sentía parte de él. Yo ni siquiera sabía exactamente a qué se refería, así que lo abracé muy fuerte y le dije que era un chico muy especial, y que podía contar conmigo ante cualquier problema que tuviese, así como también con su padre, quién estaba capacitado para orientarlo, a pesar de tener otro núcleo familiar, ante cualquier dificultad que lo estuviera perturbando. Pero Luis siempre me refutaba que no era eso, que yo no entendía lo que le pasaba, y seguía llorando en forma desconsolada.
En una oportunidad, pasó todo el día encerrado en su cuarto, sin querer comer o salir a ver televisión. Tanta fue mi desesperación, que tomé las llaves de seguridad y entré a la habitación: lo encontré leyendo varios libros de la biblioteca del colegio, que relataban historias de Caracas de principio del siglo XX. Cada vez que pasaba una página, sus ojos le brillaban mucho más, y una sonrisa se formaba en su boca.
Tras esta escena, lo llevé a un psicólogo, quién después de varias secciones en privado con Luis, me informó que mi hijo estaba sufriendo delirios: juraba que su alma pertenecía a otra época, tanto que podía reconocer viejas calles y veredas de Caracas. También aseguraba que había pasado por varias vidas, por lo que las clases que estaba recibiendo en el liceo, eran para él un simple repaso. El médico indicó antidepresivos, según él la terapia más indicada. Y así fue como Luis comenzó un tratamiento, el cual lo ponía como lento y le aumentaba drásticamente el apetito, pero también lo dejaba más sereno.
El especialista me decía que lo veía más animado. Lo estimulábamos para que tomara parte en tareas deportivas, por ello comenzó a montar bicicleta, a participar en los montajes teatrales del colegio, y a asistir a reuniones en casa de sus compañeros. Pero ¿como iba yo a imaginar que en esas reuniones humillaban a mi hijo por sus avanzados conocimientos de historia, y por su gusto por la lectura? Él nunca me dijo nada, y yo no sospechaba que algo andaba mal. Una tarde, limpiando debajo de su cama, vi unas pastillas en el piso y comprendí que eran las pastillas que le había mandado el psicólogo. Él dijo que se le habían caído, y yo no profundicé… Confié, quise creer que todo seguía bien… Y una noche lo observé en un rincón de su cuarto con uno de sus libros de historia… esta imagen no me gusta recordarla, así no quiero recordar a mi hijo.
Ahora Luis es para mí el ángel que me protege y guía mi camino. A veces pienso que era verdad lo que me decía: que había pasado por muchas vidas y que este mundo no le gustaba. Así lo leí en un libro sobre espiritualidad y metafísica. Sé que pude sonar extraño, pero creo que es factible, además, si creo que el alma de mi hijo no quería estar en este tiempo, entonces sentiré que él ahora está más tranquilo descansando en un universo paralelo. Es verdad, suena a locura, pero es lo único que hace que mis nervios se tranquilicen y me imagine a mi hijo como ese ser especial que siempre fue, y que nadie llegó a comprender porque era una persona tan inteligente y madura que no encajaba en la actual adolescencia, que lamentablemente está llena de vicios y superficialidades…
jueves, 9 de agosto de 2012
MIEDOS
El ser humano nace en situación de extremo desamparo, por tanto el miedo es un sentimiento natural, activado por el instinto de conservación. El instinto nos pone en guardia frente a un peligro, de modo que, si no hay un motivo real que lo justifique, el miedo es algo ilógico, creado por nuestra mente. Por lo general, vivimos paralizados por una cantidad de turbaciones programadas: a ser abandonados, a la muerte, al fracaso, a perder nuestro trabajo o nuestros bienes, a ser robados o rechazados. Y un sinfín de otros motivos. Aunque parezca paradójico, muchas veces le tememos también al éxito, al triunfo o la felicidad. Tanta aprensión, no nos deja disfrutar de nuestro presente, pues siempre nos proyectamos hacia situaciones hipotéticas que tal vez nunca sucederán. Por ejemplo ¿qué son los celos sino miedo al estado puro? Miedo de que la pareja deje de querernos, o se canse y se vaya, o de que se enamore de otra persona. Y mientras perdemos tiempo en espiarlo, revisarle el celular, contarle cada paso, estar pendiente de cada una de sus miradas y en discutir, envenenamos la relación y dejamos de disfrutar momentos agradables y hermosos. Personalmente, creo que los celos son sentimientos que no caben en una relación madura, por una razón bien sencilla: si no hay motivos concretos y visibles que despierten nuestra suspicacia ¿para qué buscarle las cinco patas al gato? Y si hay motivos, si él (o ella) se enamoró de otra persona, entonces la relación no está funcionando, por tanto no vale la pena seguir manteniéndola. También hay padres que sofocan a sus hijos por miedo. Cada edad tiene unas etapas que los chicos deben quemar sanamente. Pero si les prohibimos hacerlo, por miedos excesivos, terminan queriendo experimentar a escondida de los padres, y ahí sí corren peligro de caer bajo el influjo de alguien más experimentado, con consecuencias a veces desastrosas. Lo mejor es entablar con ellos una relación clara desde pequeños, hacerles comprender que creemos en ellos, y por esto le damos nuestra confianza, permitiéndole hacer cosas que la edad amerita, ni más ni menos, manteniendo bajo control nuestra natural aprensión.
Ya que el miedo tiene como objetivo evitar peligros, sirve de mecanismo para frenarnos, impidiéndonos realizar acciones imprudentes. Pero hasta ahí es necesario, pasado este limite, solo sirve para paralizarnos a la hora de avanzar. Hay personas que no ponen en práctica ideas, a veces brillantes, por miedo a fracasar. Otras viven toda la vida dependiendo de un empleo, sin tener el coraje de independizarse o de invertir algún dinero para intentar aumentar el capital. Y la verdad es que nunca sabremos el resultado si no lo intentamos.
Cuando hay dudas sobre si intentar o no cierta acción, es aconsejable que analicemos bien qué nos frena. Y si descubrimos que solo son miedos, debemos tratar de superarlos y darnos el permiso de actuar.
viernes, 15 de junio de 2012
ESCRITO EN LA SANGRE
¡Mi novela "Escrito en la sangre ya está en venta!
Una apasionante historia de amor, que los cautivará.
Aquí un breve extracto
Alexander, hijo del conde de Wobster, se vio despojado de su título y su posición por su primo Christopher, quién además le roba a Vivian, la mujer que ama.
La única prueba de Alexander para recuperar su título y a Vivian la lleva en la sangre, pero su destino está plagado de misterios y mentiras que lo alejan de lo que le corresponde por propio derecho.
Vivian no comprende la diferencia entre el amante que la hizo mujer, y este otro que se acuesta con ella noche tras noche, indiferente a sus encantos, y centrado solo en su rápido placer. ¿Que le pasa a Christopher? Su comportamiento se vuelve cada día más incomprensible, aturdiéndola, mientras el amor que siente por Alexander crece a la par que sus dudas. ¿Qué secreto esconde Susan?¿Y por qué lady Clarissa está tan resentida con ella?
Un asombroso giro de los acontecimientos lleva a los protagonistas a un fatal e inevitable desenlace.
El que quiera adquirir el formato electrónico, puede hacerlo, en Venezuela, por el tlf. 0414-2716797 y al exterior:
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Smashwords (site en Estados Unidos)
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jueves, 14 de junio de 2012
AMOR
Una madre que observa sonriente a su hijo, un hombre que abraza a su pareja, alguien que acaricia a su perro, la joven que le ofrece el brazo a un anciano, para sostenerlo mientras camina… Todos, si bien de diferentes formas, están manifestando el mismo sentir: amor, el sentimiento más importante de los seres humanos, inherente a nuestra misma naturaleza. Amor, sublime impulso de Dios, energía que mueve los mundos, que todo lo crea, transforma, eleva...
Es lamentable que el caudal de sentimientos instintivamente amorosos de un bebé sean, poco a poco, reprimidos por los adultos debido a las exigencias de la sociedad, que ha instaurado ciertos patrones de conducta, fundados en el egoísmo.
Todos los pensamientos del ser humano, palabras y acciones deberían estar basados en el amor, pues precisamos sentirnos apreciados, respetados y comprendidos para convivir armónicamente y poder así participar con el corazón de las alegrías de familiares y amigos. Todos necesitamos que nos manifiesten cariño, cercanía, afecto, y todos necesitamos mostrarlo. Nada puede sustituir la calidez de un abrazo, la ternura de una caricia o el brillo de una mirada.
El deber de amar comienza con nosotros mismos, para poder expandir este sentimiento hacia nuestros semejantes y el medio ambiente que nos rodea, por eso es necesario establecer limites y mantenerlos firmemente, respetándonos, sin permitir que el otro viole nuestros derechos personales.
Amar significa dar, compartir, comprender, servir, convivir y respetar. Amar significa manifestar bondad, compasión y afecto, y si todos actuáramos bajo estos preceptos conoceríamos la paz y la alegría de vivir. Amar es comprender a otro ser humano sin juzgarlo ni descalificarlo, aceptar sus decisiones sin condenarlas, respetarle el derecho inalienable de elegir su propio camino, es darle la libertad para que se descubra a sí mismo, luego aceptarlo sin condiciones. Es valorar la otra persona por ser como es, no como nos gustaría que fuera, perdonando sus faltas y errores y ofreciéndole nuestra mano para ayudarlo a levantarse cuando cae, sin recriminaciones. Amar es mirar más allá de la expresión física de un ser humano, y encontrar aquella esencia pura y universal, es encontrar las palabras justas para expresar nuestro enfado sin ofender al ser querido, poder manifestar lo que molesta e incomoda sin herirlo o lastimarlo. También es compartir y disfrutar las alegrías y aceptar las discrepancias. Y finalmente, si llega a ser necesario, es ser capaz de despedirte en paz y en armonía, de modo que ambos puedan recordar con gratitud los momentos compartidos.
Finalizo con un hermoso pensamiento de Kahlil Gibran:
Durante mi juventud el amor será mi maestro;
En la madurez, el amor será mi ayuda;
Y en la viejez, el amor será mi encanto
martes, 22 de mayo de 2012
Resentimiento y perdón
La palabra rencor se puede traducir con “estar resentido, dolido con alguien por alguna razón”, e implica pensamientos de hostilidad hacia esa persona que, ya sea sin querer o adrede, nos ha causado daño. El grado de resentimiento que se crea muchas veces genera deseos de pasar a la acción para castigar al otro, en pago al sufrimiento que se nos ha provocado. Todo esto afecta nuestra vida, pues trae impresiones de infelicidad que enferman nuestra alma y nos impiden vivir armoniosamente.
Si reflexionamos un poco, todos tenemos algún motivo para estar resentido con alguien. Tal vez nos maltrataron siendo niños, o ya de adultos, nos hemos visto obligados a aceptar un trato negativo, sin poder expresar nuestros sentimientos de dolor y frustración. A veces nos vemos humillados o avergonzado por una persona cuya meta era rebajarnos, o somos rechazados, objeto de discriminación y prejuicios. ¿ Y cuantos no han visto como otros se lucran de sus ideas innovadoras y reciben los méritos que ellos merecían? ¿Cuantos no son ignorados, despreciados, y rechazados por una persona o grupo por quienes hicieron sacrificios?
Motivos para estar resentidos hay por montones, y si bien todos son justificados, los únicos que salimos lastimados somos nosotros mismos, pues se ha definido el rencor como “un veneno que tomamos para tratar de dañar a otro”. Cuando estamos resentidos, estos sentimientos negativos se adueñan del alma e dirigen nuestros pensamientos, sueños y deseos. Por tanto, el objeto del rencor es quién dirige nuestras vidas.
¿Cómo salir de este círculo de dolor? Solo hay un camino y es perdonando.
Perdonar no es fácil. Tampoco es cosa que se logra en un día, sino un ejercicio diario de pensamientos amorosos que deberemos enviarle al ser que nos ha lastimado. Es un acto de amor tan profundo que implica centrar en él todos nuestros pensamientos y esfuerzos, porque ¿Cómo podemos pensar en amar a quién nos hizo daño?
Un buen ejercicio inicial, es ponerte en el lugar de tu enemigo. Véalo en su lucha cotidiana por sobrevivir, con sus flaquezas y errores, observa las marcas que la vida ha dejado en su rostro, comprende sus miedos, pues en definitiva quién ataca a otro lo hace por miedo. Tu enemigo es un ser tan frágil como tu mismo, está sometido al mismo stress que aqueja tu vida, a la misma presión del entorno. Y si en algún momento tuvo el poder suficiente para herirte, tal vez lo hizo para fortalecer un poco su tambaleante autoestima.
Es verdad. Todo esto no le da el derecho de lastimar a otro, pero ya el daño está hecho, solo queda decidir si este daño seguirá dominando tu vida o estás dispuesto a dejarlo ir y retomar el control de tus pensamientos.
Otro, estar pendientes del rumbo que toman estos pensamientos. En cuanto nos damos cuenta que nuestra mente se centró, una vez más, en rumiar viejos rencores, apresurémonos a cambiarlos, sustituyéndolo por pensamientos positivos y constructivos.
Perdonar no significa exponernos a ser herido nuevamente, menos todavía por la misma persona. Todos los hechos que rodean nuestra vida nos sirven de experiencia, por tanto, las heridas que nos infligieron deben enseñarnos a ser fuertes y a hacerle frente a otra situación parecida que puede presentarse, manteniendo siempre presente que el resentimiento se acumula por no haber sabido responder a tiempo. Así que, de ahora en adelante, cada vez que alguien intenta atropellarnos, hablaremos, con paciencia y amor, pero sin callarnos el dolor que nos están infligiendo.
Y finalmente una sugerencia: reflexiona sobre estas palabras que repetimos por hábito, sin darnos plenamente cuenta de su significado: perdona nuestras deudas Señor, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores…
lunes, 26 de marzo de 2012
RESPIRACIÓN
Una de las estrategias más sencillas para manejar las situaciones estresantes es controlar adecuadamente la respiración. Por instinto sabemos que así es, pues en situaciones críticas nos encontramos respirando profundamente sin proponérnoslos. Es que de esta forma tratamos de controlar los aumentos de las actividad fisiológicas provocados por la tensión.
En el acto de inspirar e respirar, deberíamos expandir completamente nuestros pulmones para renovar el aire allí aprisionado, pero hábitos y posturas incorrectas alteran la capacidad de hacerlo, hasta deformar esta función. Llevados por el ritmo de la vida actual, mantenemos los músculos tensos, respirando breve e incorrectamente. La costumbre de “meter la barriga”, es otro ejemplo que nos lleva a respirar en forma equivocada, activando solamente la parte superior de los pulmones.
Una de las técnicas correctas de respirar es la diafragmática.
El diafragma es un músculo situado en la base de la caja torácica, que al expandirse y contraerse, genera un efecto de vacío, empleando la fuerza abdominal para llevar aire a los pulmones.
Sabemos si estamos respirando correctamente (activando el diafragma) observando nuestro abdomen: al inspirar éste si hincha, al espirar el estomago desciende.
Si intentamos respirar profundamente, la mayoría de nosotros no lo logramos. Nuestros pulmones no están acostumbrados a expandirse constantemente, su capacidad está algo atrofiada.
Al respirar correctamente, no solo consumiremos menos energías, sino que lograremos otras ventajas, pues:
La respiración abdominal es un antídoto muy bueno contra la fatiga, la depresión o los estados de stress y tensiones, o el trabajo de oficina muy intensivo. Mejora la digestión y el funcionamiento de órganos internos, facilita la circulación venosa y la mejor captación de oxigeno por la sangre.
No olvidamos que, durante siglos, los yoguis han afirmado que respirar correctamente es sinónimo de una vida larga y sana.
domingo, 5 de febrero de 2012
¿Soy o no soy masoquista?
A veces me asombra la facilidad con la cual, ciertos profesionales, diagnostican aplicando términos de libro de texto, los cuales, más que explicar cierto comportamiento asumido por el paciente, lo denigra sin ayudarlo. Hace poco, llegó a mí consultorio, una dama cincuentona, que comenzaba a padecer una alarmante depresión. Sostenía una relación enfermiza con el hombre con el que estaba casada desde hacía treinta años, aceptando un sistemático vapuleo psicológico, del cual ni conciencia tenía. Según ella, el esposo poseía “un carácter fuerte”, que siempre había admitido, puesto que así son ciertos hombres. A pesar de las conquistas de las mujeres, vivimos en una cultura donde, exceptuados muy pocos ejemplos, los hombres son lo que mandan, y la pobre se había sometido toda la vida al esposo, aceptando estoicamente su mal carácter y su maltrato verbal. Aunque a muchos les puede parecer exagerado, les puedo asegurar que un gran porcentaje de mujeres ceden frente a tal situación, y viven relaciones desquiciadas donde predomina el hábito de la agresión, sin tener el coraje de ponerle punto final. Llorando, me dijo entre otras cosas que el psiquiatra donde la había llevado la hija, le diagnosticó una “conducta masoquista”. La pobre mujer, que asociaba tal conducta con mujeres vestidas de cuero y látigo en mano, se preguntaba asustada si no tendría algún grave y vergonzoso trastorno del cual no tenia conciencia. (Según definición del diccionario, masoquistas son los buscadores del dolor, porque disfrutan con él)
Mantuve bajo control mi justificada indignación, y le expliqué que éstos eran términos que a veces se utilizaban a la ligera. Le hice entender que, culturalmente, las mujeres tendemos a callar y aceptar, y ella no era la excepción. Obviamente, era un error que debía corregir, pero esto no significaba que sufría alguna perturbación psíquica.
La práctica de tachar como masoquistas a las mujeres que participan en relaciones enfermizas ha sido durante mucho tiempo una salida oportuna para la psicología y la cultura. Se trata de un intento muy cómodo, de explicar por qué muchas mujeres caen en un comportamiento de abnegación y sumisión en sus relaciones con los hombres. Al ser educadas, las mujeres aprendemos desde muy temprano ese comportamiento, y por él se nos elogia y recompensa. Pero ¿cómo justificar esta paradoja? Pues el comportamiento que hace de una mujer un ser vulnerable a los malos tratos es el mismo que le han enseñado desde que tiene uso de razón, como femenino y elogiable. El concepto de masoquismo es muy peligroso porque confirma que «eso es lo que realmente quieren ellas», y así se justifica la agresión. La costumbre de asustar a un ´paciente por medio de términos altisonantes, utilizados para expresar sabiduría, debe ser cambiada por explicaciones sencillas y coherentes. En este caso, con analizar un poco la educación conservadora de la señora, resultó muy sencillo comprender por qué soportaba el trato demoledor del marido. No resultó tan sencillo restaurar su autoestima y hacerle comprender que ella y solo ella podía cambiar la situación, pero se logró. Reforzada por la terapia, un buen día se giró hacia el marido y cortó en seco el monólogo de insultos con un cortante ¡basta! Luego, manteniendo bajo control la ira, le soltó todo lo que había acumulado durante treinta años. El hombre quedó tan sorprendido, que al momento no pudo ni reaccionar. Lo hizo luego, obviamente, pero el primer paso estaba dado, y ella le mantuvo cabeza valientemente, y con el tiempo, hasta llegó a sugerir una separación. Inteligentemente, él comprendió que algo muy grave amenazaba la comodidad de su inminente viejez, y comenzó a cambiar actitud. Han pasado dos años desde que conocí a esta dama, y hoy día ella y el esposo gozan de una relación bastante equilibrada, ya que él comprendió que no podría seguir maltratándola sin perderla.
viernes, 24 de junio de 2011
Amor romántico
Sucedió. Lo conociste y Cupido lanzó una flecha tan penetrante que nada ni nadie hubiesen podido arrancarla de tu corazón, y a él le pasó lo mismo. Las sensaciones llegan a niveles de fiebre; alcanzan una intensidad abrumadora. La relación parece una droga euforizante; es lo que muchas personas llaman estar «en el séptimo cielo». Nuestro cuerpo comienza a producir sustancias que ayudan a aumentar la sensación de flotar en un mar de nubes rosadas y algodonosas.La fantasía común de estos momentos especiales, es que este estado de gracia durará toda la vida. No es para menos: siempre hemos escuchado que el amor romántico tiene un mágico poder que nos hará eternamente felices.
Tener relaciones sexuales estando en esta dimensión única, es lo más celestial que puede suceder, e irse a vivir juntos al mes de haberse conocido, lo más normal del mundo.
Ambos sienten que se ganaron el premio gordo.
En estos momentos, es muy difícil comprender que cuando un romance avanza a velocidad tan vertiginosa, hay peligro de caer directamente en un barranco.
Es que estas dos personas, no han pasado por el proceso normal de ir descubriéndose mutuamente, porque no ha habido el tiempo suficiente.
Se necesita ir más despacio para que lleguen a un nivel de confianza y sinceridad, base indispensable de una relación sólida. Por más fascinantes que puedan ser, los romances arrolladores tienden a ofuscar a quién los vive.
Para poder ver realmente quién es nuestro nuevo compañero, la relación tiene que avanzar con más lentitud, a un ritmo donde funcione también la cabeza, el razonamiento lógico y la intuición, y no sólo el corazón y los sentidos.
Hace falta cierto tiempo para ver a las otras personas de una manera realista, sin anteojeras rosadas, para poder reconocer y aceptar tanto sus virtudes como sus defectos. Las corrientes emocionales presentes en un amorío apresurado, son de una rapidez y una fuerza tales que ofuscan las percepciones de los enamorados, los cuales se apresuran a rechazar cualquier sombra que empañe la imagen «ideal» del objeto de su amor.
Es lo que pasa cuando están imperando los sentidos: lo que cuenta es cómo hace sentir la otra persona, los sentimientos que desencadena, por lo tanto, la conclusión es que si nos hace “sentir” maravillosamente bien, él o ella por fuerza “debe” ser especial. Por esto nos creemos todo lo que cuenta, asumimos que fue una víctima y nos lanzamos al rescate sin pensarlo; tratamos de satisfacer de inmediato sus deseos y nos desvivimos para verlo feliz.
¿Quién es capaz de ver defectos bajo éste estado de ánimo?
Pero, a veces, la magia que se creó en el primer encuentro, poco tiene que ver con lo que realmente son las dos personas Hay docenas de cosas que pueden exaltar súbitamente los sentidos: la gracia elegante como ella se mueve, la desenvoltura de él al ordenar una comida en el restaurant. La forma de mirar cautivadora, el carisma que exuda, su tono pausado… Con los sentidos enervados, poco importa el resto. Pero es que el resto es lo más importante, pues nada de lo anterior nos habla de sus defectos o sus virtudes. De cómo maneja la rabia, de su honestidad, o de si será capaz de comprender, solamente mirando a los ojos de alguien. La voz de los sentidos no nos dice si será fiel, si es verdad lo que cuenta de la pareja anterior, si es cumplidor y sincero o si podemos confiar…
Tampoco quiero decir que cualquier idilio que marche a un ritmo acelerado está destinado al fracaso. Es obvio que una relación que se inicia con un caudal enorme de emoción y entusiasmo puede resultar maravillosa. Pero es bueno recordar siempre que somos humanos, y por ello sujetos a mostrar la mejor parte de nosotros mismos para ser aceptados. Si además estamos tratando de conquistar a una pareja, bueno, hay quién cree que en esta etapa todo es válido… Así que, si al conocer a alguien sentimos un arrollador sentimiento romántico que nos lleva a querer entregarnos alma y cuerpo, es mejor estar muy alerta, porque nos podemos llevar grandes y desagradables sorpresas.
miércoles, 16 de marzo de 2011
La muerte: un renacer
Amigos lectores, quiero compartir con ustedes este hermoso extracto de un libro de la Dra. Elisabeth Kubler Ross “La muerte, un amanecer”. Para quién no la conocen, la Dra. Kubler Ross goza de una gran reputación en el campo de la tanatología, al punto de que sus libros se han convertido en obras de imprescindible consulta para médicos y enfermeras.Admirada y respetada, no hay seguramente en el mundo una personalidad científica a quien se le hayan otorgado tantos títulos de doctor honoris causa.
Kübler-Ross permaneció cientos de horas junto al lecho de enfermos moribundos, cuyos comportamientos, anotados minuciosamente, describe en los varios libros que publicó.
“Quisiera explicarte muy someramente lo que cada ser humano va a vivir en el momento de su muerte. Esta experiencia es general, independien¬te del hecho de que se sea aborigen de Australia, hindú, musulmán, creyente o ateo.
La experiencia de la muerte es casi idéntica a la del nacimiento. Es un nacimiento a otra existencia que puede ser probada de manera muy sencilla. Durante dos mil años se ha invitado a la gente a «creer» en las cosas del más allá. Para mí esto no es un asunto más de creencias sino un asunto del co¬nocimiento. Te diré con gusto cómo se obtiene ese conocimiento siempre que quieras saberlo. Pero el no querer saberlo no tiene ninguna importancia porque cuando hayas muerto lo sabrás de todas maneras,
En el momento de la muerte hay tres etapas. Con el lenguaje que utilizo en el caso de los niños moribundos de muy corta edad, digo que la muerte física del hombre es idéntica al abandono del capu¬llo de seda por la mariposa. El capullo puede compararse a un cuerpo hu¬mano, pero no es idéntico a tu ser real, sino que se trata solamente de la casa donde vives un tiempo. Morir significa, simplemente, mudarse a una casa más bella, ha¬blando simbólicamente, se sobreentiende. Desde el momento en que el capullo de seda se deteriora irreversiblemente, va a li¬berar a la mariposa, es decir, a tu alma.
En la segunda etapa estarás provisto de ener¬gía psíquica. Desde que tu alma abandona el cuerpo, advertirás enseguida que estás dotado de capacidad para ver todo lo que ocurre en el lu¬gar de la muerte, en la habitación del enfermo, en el lugar del accidente o allí donde has dejado tu cuerpo.
Estos acontecimientos no se perciben ya con la conciencia mortal, sino con una nueva percepción.
Mucha gente abandona su cuerpo en el trans-curso de una intervención quirúrgica y observa, efectivamente, dicha intervención. Todos los mé-dicos y enfermeras deben tener conciencia de este hecho. Eso quiere decir que en la proximidad de una persona inconsciente no se debe hablar más que de cosas que esta persona pueda escuchar, sea cual fuere su estado. Es triste lo que a veces se dice en presencia de enfermos inconscientes, cuando éstos pueden oírlo todo.
También es necesario que sepas que si te acercas al lecho de tu padre o madre moribun¬dos, aunque estén ya en coma profundo, ellos oyen todo lo que les dices, y en ningún caso es tarde para expresar «lo siento», «te amo», u alguna otra cosa que querrás decirles. Nunca es demasiado tarde para pronunciar estas palabras, aunque sea des¬pués de la muerte, ya que las personas fallecidas si¬guen oyendo. Incluso en ese mismo momento po¬déis arreglar «asuntos pendientes», aunque éstos se remonten a diez o veinte años atrás. Podrás libera¬rte de tu culpabilidad para poder volver a vi¬vir en libertad.
En esta segunda etapa, los ciegos pue¬den ver, los sordos o los mudos oyen y hablan otra vez. Una de mis enfermas que tenía esclerosis en placas, dificultades para hablar, y que sólo podía desplazarse utilizando una silla de ruedas, lo pri-mero que me dijo al volver de una experiencia en el umbral de la muerte fue: «Doctora Ross, ¡yo podía bailar de nuevo!»,
En un proyecto de investigación, participaron ciegos que no habían tenido ni siquiera percepción luminosa desde diez años an¬tes, por lo menos. Y estos ciegos, que tuvieron una experiencia cercana a la muerte y volvieron, pudieron de¬cirnos con detalle los colores y las joyas que lleva¬ban los que los rodeaban en aquel momento, así como el detalle del dibujo de sus jerséis o corbatas. Es obvio que ahí no podía tratarse de visiones.
En esta segunda etapa os dais cuenta también de que nadie puede morir solo, porque la gente que ha muerto antes que vosotros y a la que amasteis os espera siempre.
Lo que la Iglesia enseña a los niños pequeños so¬bre su ángel guardián está basado en estos hechos, ya que está probado que cada ser viene acompa¬ñado por seres espirituales desde su nacimiento hasta su muerte. Cada hombre tiene tales guías, lo creas o no, y el que seas judío, católico o no tengas religión no tiene ninguna importancia. Pues este amor es incondicional y es por eso que cada hombre recibe el regalo de un guía. Los niños pe¬queños los llaman «compañeros de juego». Así ocurrió con una anciana que al morir me dijo: «Ahí está de nuevo». Y sabiendo yo de lo que ella hablaba, le pedí que me partici¬para lo que acababa de vivir: «¿Sabe usted?, cuando yo era pequeña, él siempre estaba conmigo, pero lo había olvidado completamente». Al día siguiente moría contenta de saber que alguien que la había querido mucho la esperaba de nuevo.
En general, los que nos están esperando del otro lado, son los que más nos aman. Siempre los encontraremos en primer lu¬gar. En el caso de los niños pequeños, de dos o tres años por ejemplo, cuyos abuelos, padres y otros miembros de la familia aún están con vida, es su án¬gel de la guarda personal quien generalmente los acoge; o bien son recibidos por Jesús u otro perso¬naje religioso. Yo nunca he tenido la experiencia de que un niño protestante, en el momento de su muerte, haya visto a María, mientras que ella es percibida por numerosos niños católicos. Aquí no se trata de una discriminación, sino de que son es¬perados en el otro lado por aquellos que tuvieron para ellos la mayor importancia.
Después de realizar en esta segunda etapa la in-tegridad del cuerpo y después de haber reencon-trado a aquellos a los que más se ama, se toma con¬ciencia de que la muerte no es más que un pasaje hacia otra forma de vida. Se han abandonado las formas físicas terrenales porque ya no se las nece¬sita, y antes de dejar nuestro cuerpo para tomar la forma que se tendrá en la eternidad, se pasa por una fase de transición totalmente marcada por fac¬tores culturales terrestres. Puede tratarse de un pa¬saje de un túnel o de un pórtico o de la travesía de un puente.
Después de realizado este pasaje, una luz brilla al final. Y esa luz es más blanca, es de una claridad absoluta, y a medida que te aproximas a esta luz, te sentirás lleno del amor más grande, indescriptible e incondicional te puedas imaginar. No hay palabras para describirlo.
Cuando alguien tiene una experiencia del um-bral de la muerte, puede mirar esta luz sólo muy brevemente. Es necesario que vuelva rápidamente a la tierra, pero cuando uno muere —quiero decir, morir definitivamente— este contacto entre el ca¬pullo de seda y la mariposa, podría compararse al cordón umbilical («cordón de plata»)* que se rompe. Después ya no es posible volver al cuerpo terres¬tre, pero de cualquier manera, cuando se ha visto la luz, ya no se quiere volver. Frente a esta luz, te das cuenta por primera vez de lo que el hombre hu-biera podido ser. Vives la comprensión sin juicio, vives un amor incondicional, indescriptible. Y en esta presencia, que muchos llaman Cristo o Dios, Amor o Luz, se comprende que la vida aquí abajo no es más que una escuela para aprender ciertas cosas y pasar ciertos exá¬menes Si terminado el programa lo aprobamos, entonces podemos entrar.
Muchos preguntan: «¿Por qué niños tan bue¬nos deben morir?». La respuesta es sencillamente que esos niños han aprendido en poco tiempo lo que debían aprender. Y según las personas se tratará de cosas diferentes, pero hay algo que cada uno debe aprender antes de poder volver al lugar de donde vino, y es el amor incondicional. Eso es el más importante de los exámenes.
En esta Luz, en presencia de Dios, de Cristo, o cualquiera que sea el nombre con que se le deno¬mine, debes mirar toda tu vida terrestre, desde el primero al último día de la muerte.
Volviendo a ver como en una revisión la propia vida, ya estás en la tercera etapa. Ahora posees el conocimiento. Cono¬ces exactamente cada pensamiento que tuviste en cada momento de tu vida, conoces cada acto y cada palabra que pronuncias¬te.
Esta posibilidad de recordar no es más que una ínfima parte de tu saber total. Pues en el mo-mento en que contemplas una vez más toda tu vida, interpretarás todas las consecuencias que han resultado de cada uno de tus pensamientos, palabras y actos.
Dios es el amor incondicional. Después de esta «revisión» de tu vida, no será a Él a quien harás responsable de tu destino. Te darás cuenta de que tú mismo fuiste tú peor enemigo. Ahora sabes que cuando tu casa ardió, que cuando tu hijo murió, o cuando te quedaste sin trabajo o sin pareja, todos estos golpes representaron oportunidades para crecer en comprensión, en amor, en todo aquello que aún debemos aprender. Hemos sido creados para una vida sencilla, be¬lla, maravillosa…
Morir no debe significar nunca padecer el dolor. En la actualidad la medicina cuenta con medios adecuados para im¬pedir el sufrimiento de los enfermos moribundos. Si ellos no sufren, si están instalados cómoda¬mente, si son cuidados con cariño y si se tiene el coraje de llevarlos a sus casas, entonces nadie protestará frente a la muerte. Ningún moribundo os pedirá una inyección si lo cuidáis con amor y si le ayudáis a arreglar sus problemas pendientes,
Para terminar quisiera aseguraros que estar senta¬do junto a la cabecera de la cama de los moribundos es un regalo, y que el morir no es necesariamente un asunto triste y terrible. Por el contrario, se pue¬den vivir cosas maravillosas y encontrar muchí¬sima ternura. Si transmitís a vuestros hijos y a vuestros nietos, así como a los vecinos, lo que ha¬béis aprendido de los moribundos, este mundo será pronto un nuevo paraíso. Yo pienso que ya es hora de poner manos a la obra.
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